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La corbata: tu aliada ideal

Como he mencionado en otras entradas, los accesorios son fundamentales a la hora de elaborar tu outfit, ya que da un toque de distinción y bues gusto a tu persona. En los pequeños detalles está la diferencia. Hay accesorios que podemos utilizar en diferentes tipos de códigos, sin embargo hay uno muy especial y necesario en el ámbito formal, es decir cuando utilizamos traje: hablo de la corbata. ¿Por qué digo que es necesaria? Porque debido a estilo, su corte y su forma, nos otorga un fantástico nivel de elegancia. Analicemos los diferentes tipos de corbatas que nos encontraremos:

Clásica:

Es la que vemos en todos los establecimientos, el modelo más utilizado y replicado. Su anchura tradicional es de 7 centímetros y su forma se anuda en el cuello, dejando caer el resto de la corbata por encima de los botones de la camisa, sin llegar a cubrir la parte del cinturón.

Slim o Skinny:

Una variante de la silueta anterior popularizada en nuestro presente siglo. Tiene un corte más estilizado y más recto. Es muy popular hoy en día sin embargo hay que tener cuidado, ya que un hombre con hombros anchos no lucirá correctamente una corbata estrecha.

Ascot:

Una corbata que puede resultar llamativa y sumamente elegante. Destaca por ser lo bastante ancha hasta el punto de poder confundirse con un pañuelo. Sus extremos se pliegan, dando un aspecto voluminoso.  El resto de tela cae por debajo del cuello, dejando esa parte ancha y oculta generalmente dentro de la camisa y el chaleco.

De lazo o pajarita:

Seguramente la reconoces debido a su similitud con un moño. Este tipo de corbata irá perfecto con un smoking hecho a la medida por mi equipo en Sereno del Sordo, ¡lucirás espectacular toda la noche!

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